Sin ideas, sin profundidad y demasiado Guilherme dependiente: Houston cayó en San Jose
(image via Houston Dynamo FC)
Hay derrotas que duelen por el resultado y otras que dejan una sensación más incómoda todavía: la de no haber tenido, en ningún momento, una idea clara de cómo lastimar al rival. Esta fue de las segundas. Houston cayó 1-0 ante San Jose Earthquakes en PayPal Park, en un partido que se le escapó más por inercia que por un golpe puntual y que corta una racha en la que el equipo venía sosteniéndose gracias a una solidez defensiva que sigue siendo, de lejos, su mejor virtud en esta temporada.
El primer tiempo fue de esos a los que cuesta encontrarles una lectura positiva. San Jose encontró el gol a los 38’, cuando Beau Leroux entró desde la izquierda tras un córner, se acomodó hacia adentro y tiró un centro raso que Munie empujó de cerca para vencer a Bond. Houston había tenido su única chance clara siete minutos antes, cuando Aliyu encontró a Guilherme en la punta del área, pero el remate se fue apenas desviado. Entre una cosa y la otra, poco más.
En el complemento, la imagen no cambió demasiado, y ahí es donde surge una de las lecturas más preocupantes del partido: McGuire estuvo en cancha hasta los 78’ sin dejar una sola huella, algo que a esta altura ya empieza a instalar una pregunta lógica sobre su lugar en el equipo. Con Lyle Foster, el delantero sudafricano recién llegado desde Burnley, todavía sin poder debutar por una lesión, Olsen no tiene por ahora una alternativa clara en esa posición, pero el nivel de estos últimos partidos difícilmente le permita a McGuire sostener el puesto una vez que el sudafricano esté disponible.
El funcionamiento colectivo tampoco ayudó. Houston sigue dependiendo en exceso de Guilherme, prácticamente el único jugador capaz de generar una diferencia por sí mismo cuando el circuito de juego se traba. En otros momentos de la temporada, esa responsabilidad se repartía con McGlynn y Herrera, pero con uno vendido y el otro en el banco, el equipo cayó en una versión más plana: pases de un lado a otro, sin profundidad ni asociación entre líneas. Bogusz tuvo una tarde para el olvido, y Samassékou continúa sin encontrar su lugar exacto en la cancha, sin aportar peso ni en la marca ni en la salida. Aliyu, por su parte, sigue confirmando que su mejor versión aparece entrando desde el banco, contra defensas cansadas, y no como titular con la responsabilidad de generar juego desde el arranque. Entre lo poco para rescatar, la entrada de Arana dejó una imagen interesante, de esas que invitan a seguir dándole rodaje.
Conviene también mirar el contexto. En su mejor momento de la temporada, el club decidió desprenderse de dos piezas importantes, Ponce y McGlynn, sin incorporar reemplazos de un nivel similar, y esa decisión empieza a notarse en los partidos donde el equipo necesita generar algo distinto y no lo encuentra. Olsen viene insistiendo en la idea de que el equipo tiene que hacerse su propia suerte en el último tercio de la cancha, un diagnóstico correcto que todavía no se traduce en resultados.
De todos modos, no hay motivo para el pánico. Houston sigue segundo en la Conferencia Oeste, con una campaña que ya es de las mejores en la historia reciente del club, y tiene dos partidos consecutivos de local por delante para reencontrar sensaciones. La rotación que viene probando Olsen todavía no rindió sus frutos, pero el margen para corregirlo, por ahora, sigue estando de su lado.

