Clasificados, pero con sabor amargo: un penal discutible le robó el clásico a Houston sobre la hora
(image via @sayntsports)
Hay finales que parecen escritos para el festejo y terminan con un giro que nadie pidió. Houston le dio vuelta el partido a Dallas con un penal en el descuento, se quedó con el clásico por unos minutos y lo perdió con otro penal, mucho más discutible, cuando ya se cantaba el final. 2-2 en el Shell Energy Stadium, con 20.112 personas en las tribunas y una noche que, además, tenía otro motivo para ser especial: Brian Ching entraba al Ring of Honor del club.
El partido arrancó mal. A los 12’, Christian Cappis recibió, hizo una pared con Daniel Job y definió desde la izquierda del área, con un desvío en un defensor que terminó de descolocar a Bond. Houston quedaba abajo antes de acomodarse, pero, lejos de desarmarse, se plantó. En el primer tiempo hubo un momento que cambió el ánimo del equipo: a los 27’, Resch cometió un penal sobre Job y Petar Musa, el goleador de Dallas, ejecutó, pero el árbitro mandó a repetirlo porque todavía no había dado la orden. En la segunda oportunidad, Bond se agrandó y lo atajó. Ese fue el primer gran golpe de la noche a favor de Houston.
Después del descanso llegó el empate, y con sello de capitán. A los 49’, un córner de Guilherme, el décimo pase de gol de su temporada, encontró a Héctor Herrera en el segundo palo y su cabezazo igualó el partido. Houston fue mejor desde ahí, aunque Dallas tuvo lo suyo: a los 67’, Herman Johansson metió un gol que el VAR anuló por posición adelantada, otro susto que el equipo supo sacarse de encima. Con el tiempo corriendo, el trámite se fue haciendo cada vez más friccionado, con seis amonestaciones entre los dos equipos.
Y entonces, en pleno descuento, la película dio su primer giro. Mano de Nolan Norris dentro del área, penal para Houston y Mateusz Bogusz, tranquilo, lo cambió por gol para el 2-1. Octavo gol del año para el polaco, estadio de pie, partido ganado. Pero el partido no había terminado: pasados los 90 minutos, Duncan McGuire fue sancionado por una falta sobre Ran Binyamin dentro del área, un penal que, mirándolo con calma, parece muy discutible, y Musa, esta vez sí, no perdonó. Su gol número 20 de la temporada igualó el clásico y le dejó a Houston un gusto amargo que se sintió en el estadio. Ben Olsen lo resumió después con sinceridad: lo que más duele es no haber mandado a la gente contenta a su casa, aunque rescató el desempeño del equipo en el tercer partido de la semana.
Es cierto que remontar un 0-1, sacar adelante un clásico complicado y llegar al descuento con ventaja habla bien de este plantel. También es cierto que, con un poco más de suerte en el último minuto, Houston se llevaba tres puntos de oro. Pero hay que mirar la película completa: lo que realmente importa es que, con este punto, Houston aseguró su lugar en los playoffs, la tercera clasificación en las últimas cuatro temporadas. El objetivo principal del año está cumplido, y eso no se lo saca nadie.
Ahora empieza otra carrera. Con 47 puntos, Houston está quinto en el Oeste, con cuatro partidos por jugar, y la pelea pasa a ser por la ubicación en la tabla: cada puesto que se escale puede significar jugar una serie de playoffs con la localía a favor. Dallas, con 51, está empatado en el segundo lugar con St. Louis, lo que demuestra cuánto hay en juego. El próximo sábado, Houston recibe a Minnesota en el Shell Energy, en la Noche de Space City, y la idea es simple: sumar de a tres, pelear por mejorar la posición y llegar a la fase final con el equipo lo más armado posible. Vamos a ver lo que se viene.

