Más de lo mismo: ¿cambió algo en el Dynamo o es solo falta de ritmo?

(image via Aldo Canale)

El regreso del Dynamo a la MLS tras el parón por el Mundial dejó una imagen conocida: un equipo que juega bien por tramos, domina en los números, pero todavía no logra cerrar los partidos. El 1-1 ante DC United, en una noche de casi 100°F y con la mejor entrada para un miércoles en Houston desde 2022, resume bastante bien el momento del club.

Lo que pasó en la cancha

Houston fue ampliamente superior en volumen de juego: 61% de posesión, 18 remates contra 7 y seis disparos al arco. La apertura llegó al 40’, con un centro de tiro libre de Jack McGlynn que Ezequiel Ponce peinó de cabeza para que Héctor Herrera definiera al ángulo y marcara su segundo gol de la temporada. El equipo manejó la pelota, generó juego a través de Mateusz Bogusz y parecía encaminado a un triunfo tranquilo en casa.

Pero apareció otra vez el mismo problema que viene arrastrando durante la temporada: la falta de solidez para sostener una ventaja. A los 78’, un saque lateral largo terminó en un rebote dentro del área que Tai Baribo empujó de cabeza para el empate de DC United. Un gol evitable, de esos que en Houston se están volviendo costumbre.

Un equipo que todavía se busca

Con este resultado, el Dynamo quedó séptimo en la Conferencia Oeste y sigue en zona de clasificación a los playoffs, aunque todavía sin haber encontrado una identidad completamente definida. El objetivo de la temporada sigue siendo meterse entre los mejores del Oeste y competir en la postemporada, algo que hoy parece realista. Sin embargo, el funcionamiento colectivo todavía no termina de consolidarse: hay individualidades que responden, buen manejo de la pelota y momentos de buen fútbol, pero falta ese “click” que transforme el dominio en resultados consistentes jornada tras jornada.

Uno de los puntos altos viene desde atrás. El defensor argentino Agustín Resch, de 24 años, elegido en el SuperDraft y firmado por el primer equipo en marzo, se ganó un lugar por mérito propio. Con sus 1,98 metros de estatura y una salida limpia desde el fondo, se convirtió en una de las gratas sorpresas de la defensa, mostrando personalidad y jerarquía para un jugador que hace apenas unos meses militaba en Dynamo 2.

El contraste aparece por el sector izquierdo. El lateral sigue siendo una deuda pendiente: Lawrence Ennali no logró consolidarse en esa función y eso obliga al cuerpo técnico a buscar alternativas o a mirar el mercado. Es una posición que, si no se resuelve, puede limitar el techo del equipo de cara al tramo decisivo de la temporada.

Lo nuevo: llegó McGuire

La otra novedad de la noche fue el debut como titular de Duncan McGuire, delantero incorporado este mes desde Orlando City, donde disputó 109 partidos y marcó 32 goles en tres temporadas y media. Su llegada apunta directamente a resolver una de las principales necesidades del Dynamo: sumar gol y presencia dentro del área.

Lo que viene

Houston no se mueve de Shell Energy Stadium. El sábado 25 de julio, a las 7:30 p.m., recibirá a Austin FC en una nueva edición del clásico texano. Será otra oportunidad como local para empezar a convertir el buen funcionamiento en puntos y, de paso, seguir dándole forma a un equipo que poco a poco encuentra piezas importantes, pero que todavía tiene varias tareas pendientes antes de pensar en unos playoffs con mayores garantías.

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