Sin piedad con el hermanito: Houston bailó a Austin y se guardó el clásico en el bolsillo

(image via Houston Dynamo FC)

El Shell Energy Stadium tuvo una noche de gala y arriba de la cancha el Dynamo entendió el libreto a la perfección: nada de romanticismo, solo velocidad, espacio y sentencia. 3-0 a Austin FC en el Texas Showdown, y la Copa Tejas se queda, otra vez, en Houston.

Ben Olsen le leyó el partido a Austin antes de que arrancara. Pase largo, salto de líneas y a correr al espacio. Esa fue la consigna, y Guilherme y Bogusz la convirtieron en poesía. Apenas al cuarto de hora, una jugada que comenzó desde el fondo, pase largo y diagonal de Ezequiel Ponce que encontró a Bogusz dentro del área para abrir la cuenta. El polaco repitió la fórmula diecisiete minutos después, bajando un balón largo de Guilherme para el 2-0. Y tres minutos más tarde llegó el tercero: un pase del “Chiqui” Bouzat sorprendió a la defensa recién reanudado el juego, y Guilherme definió con dos toques para el 3-0 en el minuto 32. Partido resuelto antes de la media hora, y por eso reducir esta noche a un solo nombre sería injusto.

Guilherme volvió a demostrar por qué es el jugador más peligroso del equipo: gol y asistencia, la quinta vez en la temporada que firma esa doble contribución en un mismo partido. Herrera, con su liderazgo silencioso, y el trabajo prolijo de Resch en el fondo también se ganaron su lugar en la crónica. Jonathan Bond aportó cinco atajadas para la quinta valla invicta del año, y la noche tuvo además un número redondo: Herrera llegó a su presencia número 100 con el Dynamo entre todas las competencias.

Con todo eso a favor, Houston casi no sufrió en la primera mitad: efectivo, directo, casi quirúrgico, castigó tres veces en poco más de veinte minutos. El segundo tiempo fue otra historia. El equipo se tiró todo atrás, y se entiende: ganando 3-0, el rival iba a dejar el alma buscando el descuento. Pero durante toda la etapa complementaria estuvo más cerca el 3-1 que el 4-0. Ganar cómodo no siempre significa jugar bien todo el partido.

Los movimientos de un partido a otro siguen generando ruido, y esta vez los que entraron desde el banco no marcaron diferencia. Ennali como lateral defensivo todavía no me cierra del todo, aunque su sociedad con Guilherme en ataque es letal. Sobrado partido de los centrales, y mención especial a Felipe Andrade por la banda. Herrera es el director de orquesta que este equipo necesitaba, y con Bouzat forma un tándem de reloj. Samassékou sigue sin convencerme, pero cumple. Lo bueno es que, a diferencia del año pasado, el banco ya tiene con qué (Arthur, McGlynn, McGuire, Lingr, Sviatchenko), y entran a pelear un lugar, no a tapar un agujero.

En el marco de todo esto, Houston llegó al quinto puesto en la Conferencia Oeste, a 7 puntos de los tres punteros, pero solo a tres puntos de los últimos en clasificarse a los playoffs en una tabla comprimidísima. La victoria lo empuja para arriba, pero la zona sigue siendo caliente, y ahí duelen los puntos que se dejaron escapar contra D.C. United. Ahora llegan dos partidos seguidos de visitante: el 1 de agosto en Sporting Park, contra el último de la conferencia, y el 8 en Gillette Stadium, contra un New England en otro nivel. Entre uno y otro hay una semana entera para recuperar piernas y cabeza.

Vamos a ver lo que se viene. Si el Dynamo repite el primer tiempo de la noche del sábado y corrige los sustos del segundo, esta segunda mitad de temporada lo puede devolver a los playoffs por la puerta grande.

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